Cantado:
Se alejó de mi lado
la ingrata que tanto adoraba
y vivir el cariño sincero
que un día me juró
Desde entonces
se ha vuelto de fuego
mi sangre en las venas
desde entonces
la sombra del árbol
también se secó
Qué tristeza
las aves del campo
se van desterrando
el arroyo
donde ella lavaba
un día se secó
El jacal
con paredes de adobe
donde ella vivía
una noche después
de su ausencia
también se quemó
Los caminos
que siempre nos vieron
se llenan de espinas
y la tarde me
dicen los vientos
que no volverá
Hablado:
¡Échele compadre!
Cantado:
Los caaminos poco a poco
se llenan de alegría
por las tardes
los vientos me dicen
que no volverán
Han mandado a clavar
en mi pecho puñales de fuego
sin embargo la sigo queriendo
y la voy a esperar
Qué tristeza
las aves del campo
se van desterrando
el arroyo donde
ella lavaba
un día se secó
El jacal
con paredes de adobe
donde ella vivía
una noche después
de su ausencia
también se quemó.
