Le pisó la cola al gato
quería escuchar su maullido
Le iban siguiendo los pasos
a un hombre desprevenido
el Monchis iba de cerca
le tocaron unos tiros
En compañía de su esposa
su güera linda y querida
Por las calles de Obregón
aquel hombre recorría
nunca pensó que en su pueblo
le quemaran su guarida
Con rifles de alto poder
llamados cuernos de chivo
Despedazaron el rostro
de un hombre noble y querido
ay que tristeza tan grande
dicen todos sus amigos
Un comandante de ley
por todos reconocido
Ayudó mucho a los pobres
de todos agradecido
de donde fuera la gente
para el eran bienvenidos
Mayo me está mi inocente
que en este chado respetada
Dieron muerte a un gran valiente
en calles ya señaladas
acuérdense que la vida
pues la traemos prestada
Adiós ciudad Obregón
tierra que me vio nacer
Adiós a mis padres y hermanos
no me volverán a ver
ahí les encargo a mis hijos
pronto los verán nacer.
